Hoy vamos a pediros que pulséis el play y cerréis los ojos.  

Pero intentad abrir SOLO los ojos físicos, dejando cerrados los del recuerdo, los de la pasión, los de la libertad y la excitación de descubrir algo nuevo cada día. Esos ojos de niño que nos hicieron aprender y maravillarnos con aquel mundo que creíamos (y era) infinito.    Si miráis a la derecha, algunos veréis a vuestros hijos. Os animamos a cogerles de la mano y transmitirles la ilusión por conquistar el universo montados en bicicleta. A desmontar la imagen de “calle” que nosotros mismos (y los medios, y las consolas) les hemos contagiado. Esa imagen donde solo hay coches, prisas y “gente mayor” ocupando las terrazas (a quienes, por supuesto, no hay que molestar con balones o carreras).  

Imagen de la película Wall-e y las consecuencias de una sociedad deshumanizada   Ponedles un palo en la mano (o una tiza… ¡O un bote de pintura!) y salid con ellos a disfrutar de ese espacio que nos pertenece. Para que todo el mundo se dé cuenta de que el juego, la imaginación, las relaciones humanas y la creatividad son el verdadero motor de las ciudades y sus ciudadanos. Para que  dejen de “limpiar los restos” de las acciones al aire libre, como si fuesen más importantes los carteles publicitarios que la lana de colores enredada en todos los rincones de una plaza.

El sábado fue el Día del Medio ambiente y junto con los vecinos de la Calle Blanquerna, quisimos volver a demostrar que, al aire libre, todo sabe mejor.    

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