Desde que la organización de ArtNit Campos nos propuso diseñar una instalación para el evento, teníamos claro que queríamos hacer algo “grande”. Nos apetecía transformar el espacio público, darle un uso alternativo a través de una intervención que invitara a los visitantes a inventar nuevos diálogos con el entorno. Como material de trabajo, barajamos el hilo, la tela, los elementos naturales… Y de repente, la cooperativa Agromart puso a nuestra disposición 500 cajas de sandías. 

– ¿Serán suficientes?
– Mmmmm… Creemos que sí, gracias.

A partir de ese momento, 60.40.31 se convirtió en el módulo que pautaría nuestro, hasta ahora, proyecto más ambicioso: la delimitación de un espacio en el espacio, de un refugio en la plaza, de otra manera de usar un lugar determinado del pueblo. Un trabajo colectivo donde 54 niños, 8 monitores, 326 cajas, 2.000 bridas y una grúa de brazo hidráulico se combinarían para dar forma a esta construcción efímera. 


A las 5 de la tarde, exhaustos y sudorosos, terminamos el proceso y nos tumbamos a descansar, resguardados por la nueva cubierta que generaba un agradable micro-clima. Muchas horas más tarde, tras una merecida celebración, dos adolescentes se contaban confidencias en uno de los bancos del recinto. No necesitábamos más pruebas. Dejamos la construcción en la plaza, hasta que alguien la desmonte… Y los 326 (ahora) sillares vuelvan a transportar sandías hacia los mercados de la isla.
Mil gracias a la organización de ArtNit Campos por confiar en nosotros; a AXA seguros por patrocinarnos; al club d’esplai Sa Vaca Roja por todas las manos prestadas; a Cristina Vinyals por compartir esos 40 grados de las tres de la tarde; a todos los que entrasteis, y salisteis, y seguiréis entrando y saliendo del espacio que construimos. A todos, MIL GRACIAS.

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